La verdad sobre servir a los demas
Existe un gran contraste entre el sistema de valores del mundo y el del Señor.
El peligro para los creyentes es que, con facilidad, podemos comenzar a pensar de la misma manera que lo hace el mundo, sin darnos cuenta de que nuestra perspectiva no corresponde con la de Dios.
Esto está ilustrado muy bien en la solicitud de la madre de Jacobo y Juan. Ella quería grandeza y honor para sus hijos, pero lo buscó de una manera contraria a la manera de pensar del Señor, lo que causó discordia entre los discípulos.
La autopromoción no es la forma de estimar o armonizar con los demás.
La vida del Señor Jesús ilustra todo lo contrario.
Él no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida para salvar a pecadores perdidos (Mt 20.28).
Como cristianos, debemos imitar la sumisión del Señor Jesús al Padre celestial y a su espíritu de servicio.
Ya sea en el ministerio o en un empleo secular, debemos considerarnos servidores, y aceptar que nuestro trabajo está bajo la autoridad del Señor.
Esto significa que debemos someternos a quienes están al mando, valorarlos y respetarlos.
Es posible que nunca seamos aplaudidos por nuestro trabajo en esta vida, pero nuestra recompensa está en el cielo.
Bendiciones
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