LA CASA DE DIOS
Introducción: A través
de los tiempos en las diferentes denominaciones religiosas se ha dado el nombre
de “casa de DIOS” al lugar donde se
congregan o reúnen los fieles de esa denominación.
Sin embargo al hacer un estudio breve en las Sagradas escrituras, no encuentro
un soporte para tal afirmación.
¿Es correcto llamar “casa de DIOS” al lugar de reunión?
El Señor
JESUS personalmente hizo la siguiente afirmación:
” En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. (Juan14:2)
Aquí la Escritura es clara la “CASA DE DIOS” no está
ubicada en la tierra.
Es fácil dejarse llevar por la tradición humana y aceptar
que el sitio donde usualmente se reúne un
grupo de profesantes religiosos es la casa de DIOS; pero si ponemos en
contexto esta afirmación nos damos
cuenta de que es un error grave y no debemos asentir a tal afirmación.
En el libro de los hechos (Hechos 7:47-9) ESTEBAN expone
una porción de una declaración del profeta ISAIAS (66:1) “Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el
profeta: El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me
edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? “
Es aventurado( por decir lo menos) tratar de
justificar la construcción de cuantiosos edificios a cargo de los fieles, con el argumento que es para utilizarlos como “casa de DIOS”; he visto con dolor a muchos dirigentes
religiosos ir hasta los tribunales en pleitos con sus otrora compañeros, a
pelear por la propiedad de esos lugares; hay instituciones religiosas que han
desaparecido por pugnas materialistas derivadas del afán de propiedad de
tierras y edificios, que antes denominaban “Casa de DIOS”.
En una asamblea anual de una denominación religiosa de talla mundial en el
informe anual de uno de sus representantes, quede perplejo porque esperando
escuchar el reporte de nuevas
almas salvadas del pecado, de hogares reconstruidos, de vidas transformadas por
el poder del Espíritu Santo; el líder abrió su informe diciendo “hermanos el
año pasado teníamos 90 títulos de propiedad, hoy con mucho gusto les informo ¡TENEMOS
140!”….
Y lo triste es que una afirmación continúa cala en la
mente de las personas.
Ya lo dijo alguien con mucho tino” si repites y repites una mentira; esta terminara siendo cierta para los que la escuchan”
Ya lo dijo alguien con mucho tino” si repites y repites una mentira; esta terminara siendo cierta para los que la escuchan”
Muchos toman como ejemplo
el Templo que hizo SALOMÓN, pero se olvidan que esta fue una promesa de
DAVID y que fue aceptada y dirigida en su desarrollo directamente por el
Creador hasta en el más mínimo detalle ; así mismo su uso y servidumbre.
Una de las principales formas de obtener dinero en las diferentes profesiones religiosas se basa en la siempre
urgente necesidad de construir, adecuar o mantener el lugar de reunión; sin
embargo hay más de
lucro que de santo en esta
solicitud.
En todas partes cada
día con más urgencia hay personas
necesitadas económicamente, pero vemos una ausencia delatora
de parte de muchas (por no decir todas) de las distintas denominaciones religiosas; es más importante
adecuar “la casa de DIOS” que ayudar a las personas.
La Casa de DIOS, es un lugar a donde todos los salvos por el sacrificio del Unigénito Hijo de DIOS; JESUS, iremos a
morar por siempre; pero no es un lugar cualquiera, no es un lugar como el que humano alguno haya imaginado.
En el libro del Apocalipsis capítulos 21 y 22 se describe detalladamente
ese lugar “Vi un cielo nuevo y una tierra
nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y oí una gran
voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él
morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como
su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte,
ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Después me mostró un río limpio de agua de
vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En
medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de
la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del
árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el
trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán
su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no
tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los
iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
Esa es la CASA de DIOS, un lugar inimaginable, de paz, de
amor, de vida.
¿Considera Usted amigo y hermano que es correcto llamar “casa
de DIOS” a un lugar de reunión?
Es incomparable lo que
en realidad es la CASA DE DIOS; a lo que se nos ha venido enseñando.
No podemos dimensionar en nuestra mente finita lo que significa para
los que aceptamos al Señor JESUS como Señor
y Salvador el ser considerados dignos de entrar a morar en esas habitaciones
que el Señor fue a prepararnos.
En LA CASA DE DIOS, no habrá más muerte, esto significa que
quienes tengamos el privilegio de ir allí, tendremos VIDA ETERNA.
Es fácil llamar a un lugar “casa de DIOS” desconociendo
la gran verdad y lo que en realidad es
la verdadera CASA DE DIOS, casa que está siendo preparada para el pueblo que
JESUS compro a precio de su propia vida en la cruz del calvario.
No puedo terminar sin preguntar: ¿Tiene Usted la seguridad
de que ira a morar en la CASA DE DIOS?
Si su respuesta no es un SI determinante; le invito en esta
hora para que acepte a JESUS como Señor y Salvador.
Haga conmigo esta oración:
Señor Jesús En este momento reconozco que soy pecador y que
te he fallado pero creo que Cristo murió por mí y que su sangre preciosa me
limpia de todo mi pecado.
Por fe, en este momento te recibo en mi corazón como mi
único y suficiente salvador personal confiado que tú me darás la salvación de
mi alma.
Ayúdame Señor a hacer tu voluntad cada día.
Te pido que escribas mi nombre en el libro de la vida para
cuando tú me llames yo pueda responder, Te doy gracias en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo amen.
Bendiciones



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