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miércoles, 27 de marzo de 2019

SIN TEMOR


EL ULTIMO DÍA
¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. (Santiago 4:13-15)

Introducción: siempre que  uno mismo  o un ser querido  esta enfermo  , nos vemos enfrentados a situaciones que nos llevan a reflexionar sobre lo  frágil que es nuestra vida; nos sentimos tan indefensos, nuestra  mortal realidad se hace latente, aquello que otrora no tenía importancia de repente cobra una inusitada urgencia, vemos la imperante necesidad de la ayuda divina; y es allí donde  tenemos que aceptar  sin contradicciones de ninguna clase  que nuestra existencia irremediablemente depende de una voluntad superior.
Cierto es que algún día tenemos que partir, pero una cosa es saberlo y otra muy diferente enfrentarlo; no hay armas que valgan en esta guerra.
Es ineludible que nos preguntemos:
¿Estamos listos para vivir  el último día de nuestra existencia? Escuchamos a  diario decir que no sabemos cuándo será, pero que sabemos efectivamente que llegara. Vivimos y nos comprometemos, hacemos cosas, planeamos y pensamos como si fuésemos inmortales. 
El apóstol Santiago  tocando  específicamente este punto escribió  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” (Santiago 14:15).
Si multitud de personas diariamente encomendamos nuestra vida y la  de nuestra familia en las manos del Señor; y es que la única certeza que tenemos quienes hemos creído en JESUS, es la de su permanente compañía. No es que no vayamos a morir (eso está establecido y no cambiara) pero la diferencia es que  se enfrenta esta realidad con  tranquilidad, sin temor. Con la certeza de que esta muerte será “Temporal” y que nuestra resurrección será para gozo y vida eterna (1 tesalonicenses 4:13-18).
El apóstol nos recrimina que hacemos planes  a tiempos futuros indeterminados, que  adquirimos compromisos, que  determinamos acciones  en tiempo por venir, sin embargo él no dice que no lo hagamos, lo que  aconseja es que todo se haga con la dirección y bajo la guía de DIOS. Si, bajo la guía de Dios, con su bendición, con fe y esperanza, sin temor; nos recuerda que nuestra vida es limitada , finita, pasajera, la compara con la niebla, pero nos  dice que es mejor  siempre  pedir la guía y protección de DIOS.
No sé cuándo será mi último día de vida en esta tierra (ni me preocupa, porque eso depende  exclusivamente de la misericordia de DIOS); pero lo que si se con certeza es donde pasare la eternidad; porque  se con seguridad que será en la presencia del Señor para siempre jamás (Apocalipsis 21:1-8).
La verdad a nadie le gusta hablar de este tema;  porque la muerte  es un tema doloroso, triste, pero es real y está presente, es una parte de la vida, lo  interesante es que DIOS envió a JESUS su único hijo para que  por amor y por gracia (regalo) nos diera la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).
Esta oportunidad de  ser hechos hijos del Dios altísimo, es un regalo, el precio lo pago el Señor Jesús en la cruz del calvario y lo aseguro con su resurrección y ascensión al cielo donde  esta como nuestro permanente Salvador y defensor.
La muerte  lleva al alma del ser humano dolor, tristeza, temor; pero está (la muerte) fue vencida por el Señor Jesús con su gloriosa resurrección; y determino el camino para todos aquellos que le acepten como Señor y Salvador.
El último día de vida en este mundo es en realidad la antesala para acceder a la promesa divina y obtener la vida eterna, ¿tristeza, dolor? SI, somos humanos y tenemos sentimientos, lazos que nos unen, ¿temor, incertidumbre? NO, porque nuestra partida  es una nueva etapa en el camino que nos lleva a la vida eterna prometida por el Señor y establecida por DIOS para todos sus hijos.
¿Somos conscientes de que ese día más  tarde o temprano llegara? Si, por esta razón no debemos postergar nuestra decisión para tener la seguridad de nuestra salvación, de ello depende que podamos ser partícipes de la vida eterna celestial.
¿Cómo  me preparo para ese día? No hay sino un camino hacia Dios “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14:6) No hay otra manera, la única es aceptando a JESUS, como Señor y Salvador, entregar la vida a su cuidado, no es la religión, ni las denominaciones, las que aseguran la vida eterna, es únicamente JESUS, quien tiene la potestad (Juan 17-2). No es el pastor, o el sacerdote, ni el líder, la decisión es personal, nadie puede tomarla por otra persona, debe ser un encuentro y determinación propia, personal y sincera ante DIOS a través del Señor Jesús, es aceptar el regalo incondicional de Dios y hacerlo propio, las obras no ayudan, son el resultado pero no el medio para alcanzar la salvación.
No perdamos tiempo de pronto es nuestro último día, tomemos la decisión y aseguremos la vida eterna…
Bendiciones.

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