Fe fructífera
2 De Pedro 1:5
Introducción, una inquietud que día día aqueja a muchos creyentes es la incertidumbre sobre la fe.
Preguntas tales como¿Es suficiente mi fe? o ¿Mi fe es efectiva?, En fin muchas veces dudamos, pero nunca nos imaginamos que la fe es como un músculo, se debe ejercitar para que crezca y se fortalezca.
Adicionalmente el esfuerzo la nutre y crece, el Apóstol Pedro nos devela un misterio en cuanto a la fe se refiere.
“vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.”( (2 Pedro 1:5-7)
¿Hay algo qué añadir a nuestra fe? De acuerdo con Pedro, sí. ¿Qué es lo que hay que añadir? Virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, amor.
Observa que Pedro no dice: “si quieres, aquí hay una lista de algo bueno que podrías tener”. Más bien, lo que dice lo enfatiza de la siguiente manera: “poniendo toda diligencia”. Entonces, estar en la fe involucra diligencia (esfuerzo), esfuerzo para agregar a nuestra fe esas cosas de las que el apóstol Pedro habla. Y ¿quién tiene que esforzarse? Muy simple: nosotros. Sí, con la ayuda del Señor, pero esa ayuda no es coacción, sino un trabajar junto con nosotros.
Lo que Pedro dice, también lo dice Pablo, con diferentes palabras en Gálatas 5:22-26:
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros".
Y agrega “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”(Romanos 12:1-2)
Lo que ambos apóstoles nos dicen es: “camina conforme al nuevo hombre, no como el viejo, renueva tu forma de pensar; añade a tu fe”.
De regreso en 2 de Pedro: vamos a suponer que, aunque la Palabra dice “poniendo diligencia... añadir a vuestra fe”, alguien escoge no añadir a su fe y no se esfuerza en esa dirección.
¿Qué le pasará en este caso? Podemos encontrar la respuesta viendo lo que sucede cuando alguien sí añade a su fe. Viene en el verso 8 de 2 de Pedro 1:
“Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”
Por lo cual, si “ponemos diligencia en añadir a nuestra fe” con estas cualidades entonces no serás ocioso o infructuoso en el conocimiento del Señor.
Esto a su vez significa que una persona que no hace esto y no se esfuerza (no pone todo su esfuerzo) para añadir a su fe será tanto ociosa como infructuosa en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Y Pedro continua: “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.”(2 Pedro 1:10)
¿Porqué deberíamos procurar estar en firmes nuestra vocación y elección si en el pasado, una vez y para siempre, ya estarían aseguradas en el momento que creímos?
Porque en aquel momento comenzamos en la fe, pero esa fe también tiene que echar raíces, además tiene que ser complementada, tiene que volverse fructífera.
Y Pedro continúa: “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”(2 Pedro 1:11)
“Porque” significa “de este modo” “por lo tanto” “con ello” nos será otorgada amplia y generosa entrada en el reino de nuestro Señor y Salvador.
Pero ¿porqué? Debido a lo que leímos en los versos anteriores: por esforzarnos en complementar nuestra fe con lo que nos dijo Pedro, lo cual a su vez significa que no nos volvimos inefectivos e infructuosos sino que estuvimos firmes en nuestra vocación y elección.
Por esta razón, nos será otorgada amplia y generosa entrada en el Reino de Dios.
Por lo cual, cuidemos nuestra fe y a pesar de nuestros errores y fallas complementarla con “virtud y la virtud con conocimiento el conocimiento con dominio propio y el dominio propio con firmeza y la firmeza con pureza y la pureza con afecto fraternal y el afecto fraternal con amor...” Porque de esta manera será para nosotros ricamente proveída la entrada al eterno Reino de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Bendiciones
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.