Para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
"que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.(1Cor. 4:7 - 10)m
Dios nos ha dado vasos frágiles hechos de polvo y agua para mostrar Su gloria.S Somosfrágiles a este mundo y lo hemos visto con un simple virus que nos ha cambiado nuestro estilo de vida y ha afectado a miles de familia con dolor y muerte.
Peroestos cuerpos débiles, sometidos a la voluntad perfecta de Jesucristo y llenos de Su luz, se convierten en armas poderosas del Reino de Dios para proclamar las Buenas Nuevas.
A pesar de las luchas, dolores, angustias y sufrimiento, el Señor nos recuerda que estamos sellados con Su Espíritu Santo y esta tribulación momentánea generará una gloria mayor para la honra del creador.
Aunque somos débiles, somos fuertes nos dice, porque no vivimos en la carne, sino en el Espíritu.
Y este mismo Espíritu es el que resucitó a Jesucristo de la muerte y no nos pertenecemos sino le pertenecemos a Dios, porque hemos sido comprados con su preciosa sangre.
A pesar de todo, Emanuel - Dios con nosotros, Dios está con nosotros y está en nosotros.
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