¿Se levantó Jesús de entre los muertos?
(2)
Cínicos y Escépticos
Pero no todo el
mundo está dispuesto a examinar justamente la evidencia. El historiador Joseph Campbell, sin citar
evidencia, tranquilamente dijo a su audiencia de televisión de PBS que la
resurrección de Jesús no fue un hecho real.
Otros
estudiosos como John Dominic Crossan del Seminario Jesús, están de acuerdo con
él.
Pero ninguno de estos
escépticos presentan evidencia que avale sus
opiniones, son cínicos que pretenden dar opiniones falsas sin sustento técnico ni histórico.
Verdaderos
escépticos, en oposición con los cínicos, están interesados en la evidencia.
En una revista
editorial escéptica llamada “¿Qué es un escéptico?” la siguiente
definición es dada: “Escepticismo es… la aplicación de la razón a alguna y
todas las ideas-no se permiten vacas sagradas. En otras palabras… los escépticos no inician
una investigación cerrados a la posibilidad de que un fenómeno podría ser
real o de que una afirmación podría ser cierta. Cuando decimos que somos
“escépticos”, queremos decir que debemos ver poderosa evidencia antes de
creer.”
A diferencia de
Russell y Crossan, muchos escépticos verdaderos han investigado la evidencia de
la resurrección de Jesús.
En este artículo
vamos a escuchar de alguno de ellos y ver como ellos analizaron la evidencia de
lo que es quizás la más importante pregunta en la historia de la raza humana:
¿Realmente se levantó Jesús de entre los muertos?
Profecía Propia
Con antelación a su
muerte, Jesús le dijo a sus discípulos que él sería traicionado, arrestado, y
crucificado y que él volvería a la vida tres días después. ¡Ese es un plan
extraño! ¿Qué había detrás de él? Jesús no era un artista dispuesto a actuar
por imposición humana; él prometió que su muerte y resurrección le demostraría
a la gente (si sus mentes y corazones estaban abiertos) que él ciertamente era
el Mesías.
El estudioso en
Biblia Wilbur Smith comentó acerca de Jesús:
“Cuando él dice que
Él mismo se levantaría otra vez de la muerte, el tercer día después de que él
fue crucificado, Él dice algo que solo un tonto se atrevería a decir, si
esperaba más devoción de cualquiera de sus discípulos—a menos que Él estuviera
seguro que iba a resucitar. Ningún fundador de cualquier religión del mundo
conocida por los hombres jamás se atrevió a decir una cosa como esta.”
En otras palabras,
ya que Jesús les había dicho claramente a sus discípulos que se levantaría de
nuevo de entre los muertos, el fracaso de mantener esa promesa lo expondría
como un fraude. Pero nos estamos adelantando.
¿Cómo murió Jesús
antes que él (si lo hizo) se levantara de nuevo?
Una Muerte Horrible y Después…?
Usted sabe cómo fueron las últimas horas de vida en la tierra de Jesús, solo
voltee a las últimas páginas de cualquier evangelio en su Nuevo Testamento para
como sucedió, su sufrimiento, la humillación, la ingratitud y la indiferencia
con la que fue tratado por el pueblo que horas antes le aclamaba.
Como predijo Jesús, él fue traicionado por uno de sus propios
discípulos, Judas Iscariote, y fue arrestado. En un juicio simulado por medio
del gobernador romano, Poncio Pilatos; fue declarado culpable de traición y
condenado a morir en una cruz de madera.
Después, utilizando mazos, los verdugos romanos golpearon el pesado
hierro forjado clavado en las muñecas y pies de Jesús. Finalmente dejaron caer
la cruz en un agujero en la tierra entre otras dos cruces que cargaban a
ladrones condenados.
Jesús colgó allí por aproximadamente seis horas. Luego, a las 3:00 de la
tarde—esa es la hora exacta en que el cordero de la Pascua había sido
sacrificado como ofrenda por los pecados—Jesús grito, “consumado es” (en
Arameo), y murió.
De repente, el cielo se puso oscuro y un terremoto sacudió la tierra.
Pilatos quería confirmación de que Jesús estaba muerto antes de permitir
que su cuerpo fuera sepultado. Entonces un guardia romano hundió una lanza a su
costado. La mezcla de sangre y agua que fluyo fue una clara indicación de que
Jesús estaba muerto. El cuerpo de Jesús fue entonces bajado de la cruz y
sepultado en la tumba de José de Arimatea.
La guardia romana sello la tumba,
y la cuidó las veinticuatro horas.
Mientras tanto, los discípulos de Jesús estaban en shock. El Dr. J.P.
Moreland escribe de su estado mental. “Ellos ya no tenían confianza de que
Jesús había sido enviado por Dios. Ellos también habían sido enseñados que Dios
no dejaría a su Mesías sufrir la muerte. Entonces se dispersaron. El movimiento
de Jesús estaba prácticamente detenido en sus sendas.”
Toda esperanza estaba vencida. Roma y los líderes judíos habían prevalecido.
continuaremos en la próxima entrega..
BENDICIONES




No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.