EL BAUTISMO CON EL ESPIRITU SANTO
(Juan 1:33)
Introducción: Ha habido mucha confusión en el mundo
cristiano con relación a lo que es el bautismo con el Espíritu Santo. Una
cantidad considerable de personas entiende que el bautismo con el Espíritu Santo es equivalente al don de hablar
en lenguas. Piensan de esta manera con base en algunos pasajes del libro de Los
Hechos, donde se dice que los que creyeron fueron llenos del Espíritu Santo y
hablaron en lenguas
Para no adentrarnos en
cuestiones dialécticas que para
nada enriquecen nuestro interés en el tema, nos enfocaremos en los aspectos básicos
de la doctrina Bíblica sobre el Espíritu
Santo y su presencia en la iglesia del Señor.
Para tener
claridad apelaremos a ejemplos prácticos
pero siempre teniendo la mira puesta en
las Sagradas Escrituras; al final
cada uno de nosotros tendrá que decidir cuál es su posición frente al tema.
1.
¿Qué
significa y que es “BAUTISMO”?
· La palabra bautismo es un vocablo griego “BAPTIZO” que
significa “SUMERGIR” o “LAVAR”.
·
Es
un sacramento cristiano, que consiste en sumergir a la persona en el agua como
testimonio de aceptación y purificación:
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido
bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos
sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva”.( Romanos 6:3-4)
2. ¿Quién
Bautiza con el Espíritu Santo?
Para tratar de encontrar la
respuesta es bueno un ejemplo: cuando una persona convertida al cristianismo es
bautizada en agua, actúan tres
componentes obligatorios en la ceremonia.
a)
Quien
bautizara al creyente.
b)
El
creyente que será bautizado.
c)
La
fuente donde será bautizado (SUMERGIDO) el creyente; el agua.
¿Será diferente en el bautismo del Espíritu Santo? No lo
creo.
Veamos entonces quien bautiza con el Espíritu Santo, “Y yo no le conocía; pero el que me
envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el
Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu
Santo”.(Juan 1:33)
Aquí
la Escritura es determina que quien bautiza con el Espíritu Santo es únicamente y exclusivamente el
Señor JESUS.
Así mismo que el bautismo en
el Espíritu Santo no es exclusivo de unos cuantos; por el contrario es uno de los regalos
del Señor para todos aquellos que le aceptamos como Señor y Salvador.
Y
como en el bautismo en agua, actúan los tres componentes:
a) Quien bautiza al creyente....El Señor Jesús
b)La fuente donde sera bautizado (sumergido) el creyente.... El Espíritu Santo
c)La persona que sera bautizada...El Creyente.
a) Quien bautiza al creyente....El Señor Jesús
b)La fuente donde sera bautizado (sumergido) el creyente.... El Espíritu Santo
c)La persona que sera bautizada...El Creyente.
¿Cómo sé que el Señor me bautizo
con el Espíritu Santo?
El
apóstol Pablo En la primera carta a los Corintios, capitulo 12, escribe sobre
los dones (regalos) del Espíritu Santo; pero en el verso 13 dice” Porque por un solo Espíritu fuimos
todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y
a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Aquí
es claro que “TODOS” los creyentes en el Señor, son bautizados con el Espíritu
Santo, como lo ratifica Efesios 4:5.
En ninguna parte de las Sagradas
Escrituras se exhorta a los creyentes a
buscar ser bautizados con, en o por el Espíritu Santo, pues es
una atribución exclusiva del Señor Jesús; El lo hace desde el comienzo de la nueva vida del
creyente.
Ahora bien, ¿hay alguna “señal “particular que demuestre el hecho de que un creyente tiene el bautismo con el Espíritu Santo?
El bautismo con el Espíritu Santo es una experiencia que no se pierde; es única, ocurre una sola vez en el momento en que el individuo comienza a creer en la persona de Jesús como Señor y Salvador. Es ese bautismo lo que coloca a esa persona, que había sido no creyente hasta ese momento, dentro de la familia de Dios.
El
hablar en lenguas no es condición o
requisito tácito que demuestre el bautismo con el Espíritu Santo, la escritura
no establece esta condición en ninguna parte, ¡sí! conocemos lo sucedido
en el que después se llamó el día de pentecostés,
pero esta es una situación especial que de ninguna manera tiene que ser replicada en la iglesia, de
hecho en la historia no se ha repetido esta situación particular.
Así
como Juan el Bautista profetizó, ello fue asociado con fuego; no un fuego
literal, “sino lenguas repartidas como de
fuego”, Hechos 2:3. “Hubo un estruendo como de un viento recio”,
Hechos 2:2. Los discípulos hablaron en otras lenguas, Hechos 2:4.
"Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua".(Hechos 2:8-11).
Estas no eran lenguas desconocidas o celestiales incomprensibles a los hombres; más bien, eran lenguas usuales extranjeras pero de uso en esa epoca, comprendidas claramente por los que estaban en la audiencia.
Un milagro especial para una oportunidad específica, no hay registro de que quienes recibieron ese Don en esa fecha, después hubiesen seguido hablando en esos idiomas o lenguas.
Un milagro especial para una oportunidad específica, no hay registro de que quienes recibieron ese Don en esa fecha, después hubiesen seguido hablando en esos idiomas o lenguas.
¿Debería este gran evento de
Pentecostés ser reproducido por las iglesias de hoy?
No
hay mención en la Biblia o en la historia de la iglesia de una repetición del
Pentecostés, ni ningún mandamiento de Dios de que nosotros deberíamos
reproducir este evento.
Cualquier
iglesia que profesa reproducir el Pentecostés debería verificar detenidamente
para ver si todas las señales son duplicadas:
a)
el estruendo como de un viento recio.
b)
las lenguas repartidas, como de fuego.
c)
la proclamación del Evangelio en los idiomas actuales no comprendidos por los
que hablan.
No
solo el Pentecostés nunca ha sido reproducido, sino que es un evento histórico
de una sola vez, el cual por su naturaleza no requiere reproducción.
No
esperamos ver la reproducción de la separación de las aguas del Mar Rojo por
ninguna iglesia actual; ello fue solo un evento de una sola vez el cual sirvió
el propósito de sacar a los Israelitas de la esclavitud egipcia.
Necesitamos
aprender las lecciones de esta intervención milagrosa por Dios en la historia
humana, y vivir de acuerdo a esas lecciones, pero no necesitamos duplicar el
evento mismo.
¿Qué gran propósito histórico se ha
logrado con el bautismo en el Espíritu Santo en el día de Pentecostés?
Los
discípulos en ese entonces recibieron el poder para su ministerio cristiano,
Hechos 1:8, pero el Espíritu aun todavía nos reviste con poder para testificar
hoy con o sin visibles o milagrosas manifestaciones, sin embargo el hablar en lenguas angelicales, es uno más
de los hermosos dones del Espíritu Santo, que el Señor tiene para los creyentes como ayuda para su deambular cristiano y su labor
en la iglesia del Señor.
Pero
no es el único.
El
Apóstol Pablo nos muestra en el capítulo 12 de 1ra de Corintios esta maravillosa revelación:
” No quiero, hermanos, que ignoréis
acerca de los dones espirituales. (Verso 1) debemos escudriñar,
DIOS no quiere que ignoremos el poderoso regalo que nos da; “Ahora
bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo. Y
hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es
el mismo. Pero
a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
Porque a éste es dada
por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo
Espíritu; a
otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo
Espíritu. A
otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus;
a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas
las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él
quiere. (Verso 4 al 11)
Es un hecho de que el don de lenguas no es señal ni requisito determinante del bautismo con el Espíritu Santo, a unos el Espíritu da un don a otros uno diferente pero nótese que en la lista de dones el hablar en lenguas aparece con los otros dones todos igual de hermosos e importantes para los creyentes.
También aclara este pasaje Bíblico que además de los dones hay ministerios y además destaca que hay otras actividades llamadas operaciones, pero todo hecho por una sola persona, el Espíritu Santo.
En
el Pentecostés el Espíritu Santo apareció visiblemente a los hombres para dar
su sello público de aprobación sobre una nueva institución que Dios ha
ordenado, a través de la cual toda Su obra en la tierra sería hecha; La
Iglesia.
Hay
dos instituciones previas que Dios estableció con la intención de que toda la
adoración y servicio del pueblo de Dios sea conducido a través de ellas; éstas fueron:
- · El Tabernáculo de Moisés El Espíritu Santo apareció públicamente y visiblemente en la inauguración del Tabernáculo (Éxodo 40:34-35)
- · El Templo de Salomón (1 Reyes 8:10-11) para mostrar a todos los hombres que Dios aprobó y apoyo estas instituciones, y una de tales manifestaciones del Espíritu Santo era suficiente en cada caso.
No
debería sorprendernos que el Espíritu Santo apoyo la
Iglesia de igual manera pública en Hechos 2.
También,
deberíamos evitar el error de creer que el día de Pentecostés era el día del
nacimiento de la iglesia como algunos declaran. No hay base
escrituraría para tal declaración. La Iglesia en Jerusalén añadió 3000 miembros en
el día de Pentecostés, (Hechos 2:41).
No se puede añadir a algo que aun todavía no existe.
No se puede añadir a algo que aun todavía no existe.
En
Hechos 1, antes del Pentecostés, vemos una reunión organizada de la iglesia en
Jerusalén, cuando Matías fue escogido para servir como un apóstol. El hecho que
Jesús dio a sus discípulos instrucciones para la disciplina en la iglesia,
Mateo 18:17, aconsejándoles a decirlo a la iglesia sin explicarles lo que la
iglesia era, demuestra que la Iglesia ya existía - fue fundada por Cristo en su
ministerio terrenal.
Para
terminar Hay tres ocasiones en el libro
de Los Hechos, donde el hablar en lenguas sucede cuando se recibe al Espíritu
Santo (Hechos 2:4; 10:44-46; 19:6).
Sin embargo, estas tres ocasiones son las únicas veces en la Biblia, donde el
hablar en lenguas es una evidencia del recibir al Espíritu Santo. A través del
libro de Hechos, miles de personas creen en Jesús y no se dice nada acerca de
que hayan hablado en lenguas (Hechos
2:41; 8:5-25; 16:31-34; 21:20).
En ninguna parte del Nuevo Testamento se enseña, que hablar en lenguas es la única evidencia de que la persona haya recibido al Espíritu Santo. De hecho, el Nuevo Testamento enseña lo opuesto. Se nos dice que cada creyente en Cristo tiene al Espíritu Santo (Romanos 8:9: 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14), pero no todos los creyentes hablaron en lenguas (1 Corintios 12:29-31).
En ninguna parte del Nuevo Testamento se enseña, que hablar en lenguas es la única evidencia de que la persona haya recibido al Espíritu Santo. De hecho, el Nuevo Testamento enseña lo opuesto. Se nos dice que cada creyente en Cristo tiene al Espíritu Santo (Romanos 8:9: 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14), pero no todos los creyentes hablaron en lenguas (1 Corintios 12:29-31).
El hablar en lenguas no es presentado como algo que todos los
cristianos deban esperar cuando reciben a Jesucristo como su Salvador, y por lo
tanto son bautizados en el Espíritu Santo.
De hecho, de todas las conversiones relatadas en el Nuevo Testamento, solo dos registran el hablar en lenguas en ese contexto. Las lenguas fueron un don milagroso que tuvo un propósito específico para un tiempo específico. No fueron, ni nunca lo han sido, la evidencia de la recepción del Espíritu Santo.
De hecho, de todas las conversiones relatadas en el Nuevo Testamento, solo dos registran el hablar en lenguas en ese contexto. Las lenguas fueron un don milagroso que tuvo un propósito específico para un tiempo específico. No fueron, ni nunca lo han sido, la evidencia de la recepción del Espíritu Santo.
Llama
la atención Apóstol Pablo, cuando le dice
a los creyentes: Seguid el amor; y
procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
(1 de Corintios 14:1), y expone en los
versos siguientes las razones por las cuales hace esta solicitud.
Lo
importante es tener la seguridad de nuestra salvación; con la certeza de que
tenemos la permanente presencia del Espíritu
Santo en nuestras vidas, sin este complemento en cada creyente; no existiría la
iglesia del Señor.
¿No
hablas en lenguas? no te preocupes Pídele al Señor para que te revele cuales
dones te dio; y luego explótalos, ponlos a trabajar en la obra, esas son las
herramientas más poderosas que tenemos como hijos de DIOS.
Bendiciones.

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