HALLOWEEN
Introducción: El tema de Halloween se impone cada año en el pueblo Cristiano, Conscientes de los graves peligros espirituales, físicos y mentales a que se exponen los niños, jóvenes y adultos; muchos padres eligen marginar totalmente a sus hijos de estas llamadas equivocadamente “fiestas”.
Pues bien; Halloween es un gran negocio de mercado. Solo la Navidad sobrepasa a esta fiesta en lo que respecta a la actividad
económica.
Pero más importante es que las raíces paganas de
Halloween son una realidad ineludible e inocultable. La fiesta tiene sus raíces
en el festival céltico de SAMHAIN (Noche de Difuntos), que se celebraba a
finales del verano. Junto a la fiesta de BELTANE en homenaje a los poderes del
sol que regeneran la vida.
Las raíces paganas de estas "fiestas" ES INDISCUTIBLE.
Cuestiones como los sacrificios humanos y animales,
y varias prácticas sexuales y de ocultismo siguen siendo temas de debate. Sin
embargo, la realidad de la celebración como festival de ocultismo centrado en
el cambio de estaciones implicaba indudablemente prácticas que señalaban al
invierno como estación de la muerte.
¿Cómo deberíamos responder los cristianos a estos
antecedentes paganos?
Los desagradables comienzos de Halloween
precedieron el nacimiento de Cristo, cuando los druidas de lo que ahora se
conoce como Gran Bretaña y Francia guardaban el final del verano con
sacrificios a los dioses. Era el principio de la era céltica y ellos creían que
Samhain, el señor de la muerte, enviaba espíritus malignos para que atacaran a
los seres humanos que solo escaparían si se disfrazaban y tomaban la apariencia
de espíritus malignos».
De este modo, la costumbre de llevar disfraces horrendos
en tributo a espíritus demoniacos en esta fecha, está arraigada en la cultura
pagana celta.
Sin embargo, las complicaciones de Halloween van
más allá de sus raíces paganas. Halloween no solo se ha convertido en una
fiesta comercial, sino en una ocasión de fascinación cultural con respecto al
mal y a lo demoníaco.
Aun cuando la sociedad ha forzado los límites en
temas como la sexualidad, la confrontación de la cultura con el «lado oscuro»
también ha sobrepasado las fronteras que se honraban en el pasado.
Esta fascinación por el ocultismo llega a medida
que la sociedad actual va resbalando peligrosamente hacia el secularismo
poscristiano.
Mientras las cortes quitan todas las referencias de
DIOS y su obra en pro de la salvación de la Raza humana de la plaza pública, el
vacío se está llenando de una fascinación penetrante por el mal, el paganismo y
nuevas formas de ocultismo, llevando a la presente generación a un estado de
insensibilidad espiritual aterrador.
Lo cual está “atando” el pensamiento de nuestra
juventud; ahora estar “light” es precisamente hacer lo contrario en lugar de
estar en "LUZ”, se pregona, promueve y busca lo oscuro, lo oculto, lo malo.
Además de todo esto, Halloween se ha convertido en
un peligro total y absoluto. El pánico por las cuchillas de afeitar
escondidas en manzanas y por los caramelos envenenados se ha expandido por
todas las naciones en ciclos recurrentes.
Para la mayoría de los padres, el mayor temor es el
encuentro con los símbolos del ocultismo y la fascinación de la sociedad por la
oscuridad moral.
Por este motivo, muchas familias retiran a sus
hijos totalmente de esta fiesta. Sus hijos no van por ahí diciendo lo de «truco
o trueque»; no van disfrazados y no asisten a fiestas relacionadas con este
evento.
Algunas iglesias han organizado festivales
alternativos, sacando provecho a la oportunidad de la fiesta pero apartando el
evento de sus raíces paganas y de la fascinación por los espíritus malignos.
Para otros, la fiesta no supone ningún reto en
especial.
Conclusión:
La llegada de esta fecha es un buen momento para
que los cristianos recuerden que los malos espíritus son reales y que el Diablo
aprovechará cualquier oportunidad para anunciar su celebridad a son de
trompeta.
Quizás la mejor respuesta al Diablo en Halloween
sea la que ofreció Martín Lutero, el gran Reformador: «La mejor forma de
echar al diablo, si no se rinde a los textos de las Escrituras, es burlarse de
él y despreciarlo porque no puede soportar el desdén».
El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero comenzó
la Reforma con la declaración de que hay que recordar a la Iglesia la autoridad
de la Palabra de Dios y la pureza de la doctrina bíblica. Con esto en mente, la
mejor respuesta cristiana a Halloween puede ser el desdén hacia el Diablo y luego
orar por la Reforma de la Iglesia de Cristo sobre la tierra.
¡Pongamos el lado oscuro a la defensiva!
No caigamos en el error de ignorar lo que está
sucediendo a nuestro alrededor.
Bendiciones

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