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lunes, 4 de febrero de 2019

INDIFERENCIA 2


CRISTIANOS DE CRISTO
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos...” (Mateo7:17)




Introducción: Esta muy arraigado en parte del pueblo que se hace llamar “Cristiano”; el serlo solamente al estar en el templo; mientras que en su vida diaria  son totalmente ajenos a las enseñanzas  de las Sagradas Escrituras, adolecen de  sensibilidad ante las situaciones de la sociedad actual, parecen desconectados de la realidad que vivimos. Sonríen soslayadamente ante las injusticias sociales, se marginan de las decisiones ciudadanas que por derecho les corresponden a los pobladores de una ciudad, pueblo o país. Voltean la cara  cuando se les increpa su indiferencia.
Ante esta  muy proliferada forma de  “Profesión Cristiana”, nos preguntamos ¿será que así planeo el Señor Jesús que fuese la actitud de su Iglesia durante su estancia en el mundo?
Qué distingue a los verdaderos discípulos de Jesús, en este tiempo:
 JESÚS dijo que los cristianos auténticos se diferenciarían de los falsos por su fruto, es decir, por sus obras (forma de vivir) y enseñanzas. Y es que, inevitablemente, lo que entra en la mente y el corazón de las personas determina lo que estas producen (Mateo 15:18-19).
Así, quienes aprenden mentiras religiosas dan “fruto inservible”, mientras que quienes aprenden la verdad dan “fruto excelente”.
En este tiempo del fin, la diferencia es más clara que nunca (léase Daniel 12:3-10). Los falsos cristianos tienen un concepto equivocado del Creador y a menudo su devoción no es más que una fachada, pero los que conocen bien a Dios lo adoran “con espíritu y con verdad” y se esfuerzan por imitar a Cristo (Juan 4:24 – 2Tim 3:1-5).
Ahora bien, ¿qué se puede decir de cada uno de nosotros?
En este artículo analizaremos algunos rasgos o características que distinguen a los auténticos discípulos de Jesús. Conforme lo hagamos, preguntémonos: “¿Me comporto yo como Dios quiere y enseño únicamente lo que dice la Biblia? ¿Contribuyo con mi forma de vivir a que las personas sinceras se sientan atraídas a la verdad?”.

 Jesús advirtió: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Así es: lo que complace a DIOS no es que alguien afirme ser discípulo de Cristo, sino que lo demuestre con sus acciones. El auténtico cristiano permite que la verdad moldee su actitud ante todo aspecto de la vida, como el dinero, el empleo, las diversiones, las costumbres y celebraciones populares, el matrimonio y las amistades.
Por otro lado, el que es cristiano tan solo de nombre piensa y actúa igual que este mundo, el cual está cada día más corrompido (Salmos 92:7).
¿Cómo deben influir en nuestra vida las palabras de  Malaquías 3:18?
En la misma línea, el profeta Malaquías escribió: “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.” (Malaquías 3:18). Reflexionemos en estas palabras y preguntémonos: “¿Trato yo de encajar en el mundo, o procuro ser distinto? ¿Busco a toda costa que me acepten mis compañeros de estudio o trabajo? ¿O mantengo una postura firme y, cuando hace falta, explico mis principios?”
Claro, no queremos parecer santurrones, pero sí debe notarse la diferencia entre nosotros y quienes no aman ni sirven a DIOS.
Si usted cree que debería mejorar, pídale ayuda a DIOS y fortalezca su vida  espiritual estudiando las Escrituras, orando. Cuanto mejor asimile las enseñanzas bíblicas, más claro se verá en su vida el “fruto excelente”, el cual incluye “el fruto de labios que hacen declaración pública” del nombre de Dios (Hebreos 13:15).
¿Qué otra diferencia hay entre los verdaderos cristianos y los falsos?
Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.” (Lucas 4:43). ¿Por qué eligió el Evangelio del reino (buenas nuevas) como tema central de su ministerio? Porque sabía que él sería el Rey de dicho gobierno y que, eliminaría a los causantes del sufrimiento de la humanidad: Satanás, la muerte  y el pecado (Romanos 5:12 – Apocalipsis 20:10). Por eso mandó a sus discípulos a proclamar el Evangelio (buenas nuevas) del reino hasta que llegara el fin (Mateo 24:14).
Los miembros de la cristiandad deben  llevar a cabo esta labor pero no lo hacen, ¿Por qué? Al menos por tres razones. La primera, porque no pueden hablar de lo que no entienden, en muchas congregaciones auto proclamadas cristianas, hoy está predicando un evangelio  humanista y encaminado a fortalecer una denominación o estructura humana, en la cual  el objetivo es aumentar la membresía y por ende los ingresos financieros; a fin de  construir fundaciones, edificios y organizaciones poderosas ante una sociedad indiferente. Pero brilla por su ausencia la esencia pura del Evangelio Bíblico, aquel que fue predicado directamente por  el hijo de DIOS, en el cual se ordena PREDICAR EL EVANGELIO, sin intereses personales, sin ambiciones  económicas y sin ánimo de glorias pasajeras. La segunda, porque carecen en su mayoría de la humildad y el valor necesarios para afrontar la hostilidad y las burlas que suscita el mensaje; ahora hay “predicadores” que hasta ponen condiciones de estrella de cine y tarifas de artista, para ir a llevar la palabra a un determinado lugar, llegando al extremo de tener lugares “·vetados” para su mensaje, en franca contradicción a la orden Bíblica de “ir a todo lugar”. Todo tendrá su recompensa. (Mateo 24:9 – 1 de Pedro 2:23). Y la tercera, porque no cuentan con el Espíritu Santo de DIOS (Juan 14:16-17) Lo cual obviamente  les deja sin armas para adelantar  tal misión. Se diseñan programas de enseñanza Bíblica, pero a la hora de ejecutarlos imperan  sentimientos sin dirección Divina, pululan celos profesionales y de posición social, se hacen cosas por figurar no por enseñar, se avanza a ciegas y sin guía del Espíritu Santo; y claro el fracaso es la única  alternativa.
Por otro lado, los verdaderos CRISTIANOS de CRISTO sí comprenden cual es la ordenanza del Señor JESUS y qué logrará. Le dan el primer lugar en su vida y lo anuncian por todo el mundo con la ayuda del Espíritu Santo (Zacarías 4:6). Sin grandes inversiones económicas, en el día a día en su medio social, tal como fue en la Iglesia Primitiva. Sin obligaciones financieras ni de fidelidad, diferentes a las establecidas en las Sagradas Escrituras, sin diatribas ni filosofías humanas que lo único que hacen es “enredar” el camino a la salvación de muchos.
¿Qué puede decirse de cada uno de nosotros?
¿Somos CRISTIANOS DE CRISTO? ¿Participamos en el ministerio con regularidad? ¿Tratamos de dedicarle más tiempo o de ser más eficaces? Y, dado que “la palabra de Dios es viva, y ejerce poder”, ¿nos esforzamos por emplear mejor las Escrituras? Si así lo hacemos, estaremos imitando a Pablo, quien solía usarlas al razonar con sus oyentes (Hebreos 4:12 – Hechos 17:2-3).
Es hora de salir del sueño de la indiferencia, ese letargo espiritual no da frutos, impide el crecimiento, nubla la vista y lleva a una total inoperancia que afecta a la Iglesia de Cristo.
Levantémonos y prediquemos la palabra de Dios, no importa  quién o que se nos diga, así el impedimento sea en casa, en la congregación o en el trabajo, sigamos cumpliendo la misión encomendada, con la certeza de que la palabra no regresara vacía.
Nuestra sociedad necesita hoy más que nunca , un pueblo creyente, verdaderos CRISTIANOS de CRISTO, confiados en DIOS, fuertes , decididos, con la vista puesta en JESUS y con el poder del ESPIRITU SANTO; solo así podremos hacer frente a la estrategia del enemigo, diseñada para atacar la creación de DIOS, de forma directa y  haciendo uso de su dominio  temporal de este mundo.
UNÁMONOS  A LA CAUSA DE LOS CRISTIANOS DE CRISTO....
BENDICIONES

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