HABLEMOS DE GÉNERO
La
cultura contemporánea está influenciada
de manera profunda por la llamada “ideología de género”, lo cual no es otra cosa
que una ideología diseñada para confundir y extraviar a muchos. Se ampara en el
derecho a la libre personalidad, el derecho a la intimidad y a la tan tergiversada
libertad de expresión, que siempre se aplican cuando se apoya la tal ideología;
pero que rechaza de manera contundente la opinión de quienes no estamos de
acuerdo con ella.
Como padres cristianos, somos llamados a “educar a un niño en
el camino que debe seguir” (Proverbios 22:6) y “educarlos en disciplina y amonestación
del Señor” (Efesios 6:4).
Esto significa que no podemos aceptar la sabiduría convencional
cuando se trata de abordar temas que son cruciales, como cuando los niños
cuestionan su sexo. Entonces, ¿cómo deben responder los creyentes? ¡Con la
verdad de Dios!
No debemos dejar que el mundo enseñe en este aspecto a nuestros niños; pues conocemos hacia donde se dirigen sus enseñanzas.
De
hecho, hay varias cosas útiles que pueden ser utilizadas como consejos de crianza para padres:
Ø
Anime a sus hijos en sus habilidades y talentos, incluso si no
coinciden con los roles de sexo percibidos por la sociedad, siempre y cuando
esos deseos estén en consonancia con la Palabra de Dios. A algunas chicas les
encantan las computadoras, y algunos chicos disfrutan de hornear. Anime a los
niños a servir al Señor a través de sus talentos únicos.
Ø
· Haga de su
hogar un refugio de seguridad, amor incondicional, aceptación, pero también
verdad. Nuestro trabajo como padres no es solo amar a nuestros hijos sino
guiarlos en la verdad para que puedan crecer y ser adultos piadosos. Esto implica
corregirlos cariñosamente cuando su pensamiento, especialmente con respecto a
algo que no entienden completamente (como el género), difiere de la Palabra de
Dios (Proverbios 22:15a; 1 Corintios 13:11). Enséñeles lo que dice la Escritura acerca
del sexo, la masculinidad y la femineidad. No necesitan tropezar en la vida
tratando de averiguar lo que significa ser un hombre o una mujer. Parte de
nuestro trabajo como padres es guiarlos hacia la humanidad bíblica y piadosa.
Ø
· Hable
abiertamente (y en la edad apropiada) a sus adolescentes acerca de la
sexualidad y no “evite discutir sus [creencias] y [sus] razones para
ellos”. Nos guste o no, nuestros jóvenes están expuestos a la sexualidad desde
temprana edad. ¡No deje que sus primeras lecciones sobre la sexualidad sean
dadas por una cultura impía de pensamiento de ‘no pasa nada’! Sea inteligente
para abrir la Palabra de Dios, de una manera apropiada para la edad de sus
hijos, y enséñeles lo que Dios dice acerca de la sexualidad. La Biblia no se
aleja de ella, ¡y los padres tampoco deberían!
Fundamento firme
En toda la confusión sobre el género y la sexualidad en nuestra
cultura, podemos hablar con autoridad porque tenemos la Palabra de Dios. A
medida que la cultura cambia y las generaciones pasan, no hemos sido dejados
solos para cuestionarnos sobre cómo debemos vivir como hombres y mujeres. Cuando
nuestro pensamiento comienza con las Escrituras como nuestro fundamento,
encontramos las respuestas, así estas no concuerden con los estándares actuales
de esta cultura errática, facilista y peligrosa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.